H. D. Thoreau

02.01bosque

Una vida con principios

“Lee los buenos libros primero. Lo más seguro es que no llegues a leerlos todos”

Henry David Thoreau (Concord, EEUU, 1817 – 1862) es considerado uno de los padres de la literatura estadounidense y de la desobediencia civil; sus ideas han sido precursoras de gran parte de los movimientos ecologistas y defensores de los derechos civiles del siglo XX, inspirando a líderes como Mahatma Gandhi o Martin Luther King.

Si el autor de Walden conociera hoy su legado, sin duda quedaría muy sorprendido. De sus obras y del testimonio vertido en sus Diarios, se deduce una personalidad tenaz, curiosa, pero al mismo tiempo vacía de ansias por pasar a la posteridad. Al contrario, era una persona comprometida con su tiempo, en todos los sentidos: vivía al día, y aunque despreciaba la agenda de los grandes medios comunicación y de la política institucional, se interesaba por los asuntos prácticos de la vida que afectaban a la comunidad.

Sus inquietudes sobre el modo en que se gestionan los recursos humanos y naturales, así como su firme oposición a la esclavitud y a la obediencia ciega a las instituciones, viene de lejos. Su madre fundó la Sociedad Femenina Antiesclavista de Concord (Massachusetts), y su padre era comerciante, constantemente en la búsqueda del negocio definitivo. Thoreau se graduó en la Universidad de Harvard y poco después conocería a quien sería su mentor y gran amigo, el filósofo trascendentalista Ralph W. Emerson. De este modo, incursionó en esta corriente filosófica y empezó a desarrollar su escritura. Fue el propio Emerson quien le cedió a Thoreau el terreno donde construiría la famosa cabaña a orillas del lago Walden, en la que vivió durante dos años, y de cuya experiencia nacería uno de los hitos de la literatura norteamericana.

Vivió toda su vida en su pueblo natal, aunque paradójicamente fue un gran explorador en las distancias cortas. Sus indagaciones lo llevaron a conocer muy bien los territorios cercanos y a la gente que los poblaba, dejando constancia de ello en ensayos de carácter ambientalista y antropológico.

A menudo, se describe erróneamente a Thoreau como una persona huraña e individualista, por sus críticas a la civilización de las apariencias y a la industrialización sin medida; sin embargo – aunque es cierto que no le atraían la sociedades convencionales -, su trabajo revela un espíritu comunitario en la realización del individuo, un alegato a favor de una transformación profunda de las conciencias, que sin duda daría lugar a una sociedad mejor.

No fue en un autor prolífico en lo que a obras acabadas se refiere, aunque nos dejara algunos de los ensayos políticos más influyentes en el pensamiento social posterior.

En 1848 pronunció una conferencia titulada Los derechos y deberes de los individuos en relación al gobierno civil y un año después publicó su ensayo Resistencia civil. En estos escritos se considera la legitimidad del poder político en un contexto democrático, sustentado por un gobierno representativo, que sin embargo toma decisiones injustas. El germen de esta conferencia es el enfrentamiento directo de Thoreau contra el Estado, debido al amparo de la esclavitud por parte del Gobierno y a la guerra imperialista contra México. El escritor cuestiona en esta disertación la relación entre el individuo y el Estado, poniendo en tela de juicio la autoridad de la ley cuando entra en conflicto con el criterio de justicia que dicta la moral.

En suma, Henry David Thoreau no era un teórico, un académico o un soñador. Más bien encarnó una filosofía de la praxis permanente, de la cotidianidad; fue profesor, agrimensor, naturalista, fabricante de lápices y revolucionario. Sin duda, un desobediente.